Cierro los ojos y lo veo. Me estoy liberando. Henry Morgan acaba de llegar a Panamá a cumplir con su saqueo, y yo siendo parte de su tripulación me encuentro huyendo. En este momento me encuentro alejado del disturbio. Desde aquí logro ver un par de murallas y una alta torre. ¿Mi fín? Dejar de ser parte de la banda de hombres mandados por Morgan, conseguir una tripulación, un navío tan temible como El holandés errante, y por qué no también vencer al mismo y así, sin maldición alguna, conseguir el dominio de todos los mares y oceanos. Caminaré hasta encontrarme con la costa y allí es donde empezará mi travesía. Sin más que decir, aquel que encuentre esta nota sabrá que perteneció al autoproclamado Capitán Royal.
(M)
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